Albuñol es un municipio marítimo y agrícola, alpujarreño y
costero, que conforme llegamos a su interior se hace más abrupto y
escalonado, muestra de ello, son sus famosos Cerros como los del
Gato, Los Gálvez, La Ermita, famosos por su producción de viñedos y
almendras. Así como también, la conocida garganta de Las Angosturas,
que cuenta con una ruta señalizada para recorrer el sendero. Idoneo
para los amantes del senderismo.
La formación del municipio está estrechamente ligada a la división
geopolítica de Las Alpujarras, ya que los musulmanes dividieron La
Alpujarra en una docena de distritos denominados “Tahas” formando
parte Albuñol y la Rábita de la “Taha de Cehel”.
A destacar la Torre Atalaya de la Rabita, del siglo XVIII, Esta
situada en el puntal de la Rabita, núcleo urbano en crecimiento
nacida al abrigo del castillo de igual nombre. Es de época medieval,
situado debajo de la torre. El estado de conservación es bueno pues
esta siendo utilizado como casa cuartel de la guardia civil. Es
digna de visitar la iglesia de la Virgen del Rosario, construida en
el siglo XVII y reedificada en 1833.
Las extensas playas de La Rábita y el Pozuelo conservan lugares
donde el descanso resulta obligado, como es el caso de la calidez y
limpieza de las aguas de la playa Naturista del Ruso.
La localidad se ha visto amenazada en múltiples ocasiones por el
desbordamiento de su rambla, por lo que los vecinos mantienen cierto
recelo al agua, pese a encontrarse a tan sólo tres kilómetros del
mar.